La Casa Grande
Esa casa grande en Balmaceda… Esa
la que tenía una amplia galería y un patio extenso. La que nos esperaba con sus
crespos hechos, manos en la cintura y delantal puesto. La que nos hacía ir a donde “la Veneralda"
a compra un huevo, para deleitarnos con su huevo revuelto, la que me decía "ya anda el tonto
Alejo" cuando me ponía siempre la "última pinta", la que zanjaba
cualquier discusión con un "cada uno con su cada uno" o en su
defecto "este tonto es muy tonto", mi superheroína la que me defendía
de la abusadora de la Sylvia Marcela, la que siempre me esperaba con Once,
"mi Viejita" siempre preocupada por marcarme mi ropa interior con las
iniciales para que no se confundiera con la del primo, la que me retaba para
que estudiará, la que siempre nos cuidó, mi tía Ruty siempre para nosotros
fuiste nuestra Casa Grande.

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